lunes, 24 de enero de 2011

En el vientre de mi madre






El vientre tiene
Una hondura de tierra,
Y allí el cuerpo se nutre como un árbol,
La térrea condición del hombre nunca,
Nunca más clara.
Vicente Aleixandre.
(Sevilla 1898 - Madrid 1984)


En memoria de mi madre
Lucrecia Valenzuela Moreno
(Fuengirola 1919 - Madrid 1998)




La noche, densa en su femineidad,
Me llega anhelante y despavorida
Huyendo de los amarillos solares.

E impávida y misteriosa toda ella,
Se deposita en mi alma alborotada
Que tirita en ese temblor áspero
Del miedo oculto y el secreto
De un futuro día todavía lejano
Que desconoce si a ser día llegará.

En el sueño profundo y ajeno
Mirad mi rostro verdadero
Despojado de los recuerdos,
Olvidada la antigua memoria,
Colmadas todas las necesidades.

Y miradme con leve cuidado
Antes que mis ojos despierten,
Y abandone las dulces aguas
Del blanco vientre de mi madre,
Donde antes de abandonarla
Por tres veces entoné el llanto.

Se acabará la alongada noche
Disuelta en sus propios sueños
Cuando las tibias luces del amanecer
Lleguen hasta mi calmado semblante
Y los finos rayos del sol naciente
Se apoderen por entero de mi cuerpo
Y diluyan las últimas lágrimas del rocío

Llegará rutinario y siempre ilusionado
El cándido Tiempo de la madurez tardía,
Y a él le acompañará sorprendido
El Tiempo de la esperada felicidad,
Adornado en sus galas de añoranza,
Limpio en danzas y júbilos blancos
De azules veranos en el Mediterráneo.


© Rafael Mulero Valenzuela
Enero de 2011