domingo, 9 de enero de 2011

Las piedras del cantero


Las Hébridas.
Fotografía: Jim Richardson
www.nationalgeographic.com.es





En memoria de Osip Mandelstam



Para Rosario Bustos Cruz




¿Dónde se encuentra ahora el cantero?
Llamadle, llamadle, no dejéis de hacerlo
Que impaciente aquí todavía permanezco.

Tomad las palabras que voceo
Sí, sin excepción, las palabras todas
Y dejarlas en la mediterránea mar

Más tarde, con sosiego, iremos a buscarlas
Cuando el cantero me traiga las piedras
Y las esculpamos en luces de estrellas.

¿No ha llegado el impávido cantero?
Decidle que mi sosiego no es esperanza
Que la vida se me va y Dios me espera.

Que no ponga nuevas excusas imprecisas
Da igual si es labradorita o piedra lunar
Pórfido, basalto o travertino. ¡Que más da!

No deseo que mis palabras, esas que pulo,
Queden impresas en un papel mate ocre
Ni que por redes se esparzan sin control.

Las quiero conservar hincadas en la piedra
Junto a los latidos de mi alma nómada
Regadas con sangre ardiente de mis manos.

¿Acaso no sabe el cantero meloso y tardón
Que llevo años arrastrando los recuerdos?
Clavadas sus palabras en el corazón llevo.

Rafael Mulero Valenzuela
Enero de 2011