jueves, 12 de agosto de 2010

Santuario de soledades


En el santuario de mis soledades
me abandono en sueño trémulo
mientras me acarician los aromas
infinitos de tu cuerpo y tu aliento

Los ojos de Emma Bobary
a la luz de las antorchas,
los de Anna Karénina
con “su sonrisa benévola”
en su final sin quitar “los ojos del vagón”
preguntándose “¿Dónde estoy?”,
“¿Qué hago?”, “¿Por qué?”,
los de Fermina Daza
y “en sus pestañas los primeros
destellos de una escarcha invernal”.

Ellas se asoman en los libros
añejos de la librería que cruje lastimera
mientra impávidas ven pasar capítulos
de la vida ordenando la pasión y las caricias
de tus besos limpios e imperecederos.

Me quedo en silencio alborotado
escucho escondido mi estrofa
mientras despierto rehíla el corazón
al ritmo de las campanadas del reloj
que asienta memoria en sueño de amor.